|  |  |  | | | | | Bebesymas | | | | | | | | |  |  |  | | | | | | |  Os hemos hablado en diversas ocasiones acerca de qué hacer si el bebé tiene fiebre, y hoy nos detenemos en unos consejos a realizar antes de administrarle un antitérmico al bebé que tiene fiebre. Hay casos concretos en los que podemos usar los antitérmicos, pero es posible no administrarlos y actuar de otros modos para aliviar al bebé, en el caso de fiebres leves que no interfieran en el desarrollo normal de la actividad del bebé o niño. A pesar de ser uno de los procesos médicos más frecuentes en pediatría, el debate sobre la idoneidad del tratamiento sintomático de la fiebre se remonta a hace más de 30 años y últimamente se cuestiona la conveniencia de usar sistemáticamente fármacos antitérmicos, pasando a ser el objetivo principal alcanzar el confort del niño y no la apirexia o ausencia de fiebre. Independientemente de encontrar una solución en este largo debate, los sanitarios deben transmitir tranquilidad e información a los padres acerca de un problema tan cotidiano como la fiebre, sobre el que volveremos en el blog. Desde “Evidencias en Pediatría” se recomienda exponer a los padres la posibilidad de no tratar farmacológicamente la fiebre en casos de buena tolerancia a la fiebre baja y hacer hincapié en el verdadero punto de corte de la fiebre (en muchos casos descendido incluso a menos de 38º C axilar). También recomiendan en estos casos promover el empleo de medidas físicas: - Despejar las ropas: dejarlo con un body si es un lactante; en ropa interior y camiseta de manga corta en el caso de los niños.
- Asegurar una correcta hidratación. El niño con fiebre suda más para poder bajar su temperatura y corre el riesgo de deshidratarse, sobre todo los más pequeños, por ello es conveniente ofrecerle líquidos (el pecho a los lactantes) con frecuencia.
- Mantener un ambiente térmico neutro
- Los baños con agua templada (36-38ºC, esto es, temperatura del agua 2 grados por debajo de la temperatura que tenga el niño) y dejarle en remojo de 15 a 20 minutos. De esta forma se igualará la temperatura corporal con la temperatura del agua. No hace falta enfriar progresivamente el agua del baño. Después se seca al niño sin frotar y se le viste con poca ropa.
La Asociación Española de Pediatría recomienda utilizar los antitérmicos “Cuando el niño tiene fiebre y no son suficientes las medidas físicas”. Además, nos recuerda que hemos de asegurarnos que el niño tiene efectivamente fiebre: Se considera fiebre a una temperatura mayor de 38 °C en axila o mayor de 38,5 °C si se toma en el recto. Lo ideal en cada caso de fiebre sería individualizar y valorar la tolerancia clínica del niño a la fiebre y acudir al pediatra en caso de duda. Evidentemente, si detectamos tarde la fiebre y ésta es muy alta, o se dan ciertos casos alarmantes que recomienden ir enseguida a Urgencias (como en el caso de bebés menores de tres meses), se imponen esas actuaciones inmediatas. Pero si la fiebre es baja, los síntomas son leves y el bebé o niño tiene buena tolerancia, antes de administrar fármacos para la fiebre podemos llevar a cabo estas otras medidas que ayudarán al bienestar del pequeño. Vía | Evidencias en Pediatría Foto | olga.palma en Flickr-CC En Bebés y más | Cómo bajarle la fiebre, Conocer la fiebre, Síntomas que se deben tener en cuenta ante la fiebre, Los antitérmicos, cuándo utilizarlos, Las convulsiones febriles 
| | | | | | | | | | | | | | |  |  |  | | | | | | |  Hace pocos días que ha empezado el otoño en medio mundo, aunque las temperaturas no digan lo mismo. Y si bien las frutas veraniegas suelen tener mejor “fama” por su variedad, en otoño hay deliciosas frutas que no debemos olvidar e incluir en el menú de toda la familia. Nos hemos detenido en muchas ocasiones para hablar de la importancia de la fruta en la dieta infantil, por eso no hay excusa para introducirlas en las comidas, ya sea en los almuerzos, desayunos, meriendas o cenas. Y si bien hoy en día es sencillo encontrar en los mercados cualquier fruta durante cualquier estación del año, las frutas y verduras de temporada siempre serán más sabrosas, generalmente más baratas y estarán en su punto óptimo durante el otoño. - Aguacate: Esta fruta tropical se puede comprar durante todo el año, aunque aquí suelen estar en su mejor momento de junio a octubre.
- Arándano: Aunque no es de las más habituales en nuestro mercado, la podemos encontrar de plena temporada de julio a diciembre. Forma parte de las llamadas frutas rojas, cuyo consumo no está recomendado para bebés de menos de un año o año y medio.
- Caqui: Una de las fruta otoñal por excelencia, casi imposible encontrarla fuera de temporada. De septiembre a diciembre.
- Endrina: Otra fruta no demasiado extendida, sin embargo muy conocida gracias al pacharan. Solo durante los meses de septiembre y octubre.
- Granada: Otra fruta típica del otoño. De septiembre a Diciembre.
- Kiwi: Fruta de otoño e invierno, se cosecha durante los meses de octubre a marzo. Al se una fruta exótica en algunos lugares, no está recomendado para los niños más pequeños a no ser que forme parte habitual de la dieta de la madre desde antes del embarazo.
- Limón: Al igual que la naranja son frutas de tiempo frio, aunque estan todo el año en las fruterías. De septiembre a junio. Si bien no vamos a comérnoslo, puede aliñar innumerables platos.
- Mandarina: Quizás la más popular, es tanto de otoño como de invierno, así que a partir de finales de septiembre hasta marzo se pueden disfrutar de ellas.
- Manzana: Su temporada natural es de agosto a enero.
- Membrillo: Es utilizada, casi exclusivamente, para hacer compotas, mermeladas y los populares bloques de carne dulce de membrillo. De septiembre a diciembre.
- Naranja: Desde octubre hasta abril es cuando mejor se pueden comprar. Ideal para los zumos naturales.
- Pera: En su mejor momento durante los meses de agosto a noviembre, aunque tambien la podemos comprar en cualquier época del año.
- Plátano: Se venden durante todo el año, pero en esta época otoñal, es cuando saben un poco más dulces.
- Pomelo: Esta en su mejor momento de finales de otoño a finales de invierno. De diciembre a abril.
- Uva: Las podemos encontrar durante todo el año, pero su temporada natural es el otoño. Una fruta ideal para llevar, ya lavada, y tomar en cualquier parte.
Esperamos que estas deliciosas frutas de otoño entren en nuestras casas y aprovechemos los beneficios y las propiedades nutricionales de estos alimentos, que, como la naturaleza es sabia, son los idóneos para preparar nuestro cuerpo de cara al invierno. Vía | Directo al paladar Fotos | pasotraspaso y Marce Mendez Campos en Flickr-CC En Bebés y más | Las frutas en la alimentación infantil, Frutas de verano: características y recomendaciones 
| | | | | | | | | | | | | | |  |  |  | | | | | | |  La autoestima es la valoración positiva de uno mismo, y nos ayuda a afrontar la vida y las dificultades de modo decidido y positivo. Por eso, la autoestima nos hace más felices. Podemos ayudar a que nuestros hijos sean más felices mejorando su autoestima. La autoestima es vital para el desarrollo de los niños y afectará a la formación de su personalidad y también a su propia felicidad. Es vital para vivir en sociedad, para sentirse seguros, para querer conocer y profundizar en otras relaciones, para ir a la escuela, para transmitir valores a sus propios hijos… Con unas sencillas actuaciones basadas en el afecto podemos lograr que refuercen su autoestima y que no se sientan inseguros o infravalorados. - Empezamos con algo tan sencillo, tan natural y primario, como el contacto físico. Cuanto más contacto con el bebé hay un mejor crecimiento y desarrollo, estimulamos sus sentidos y se sienten queridos. Los ambientes distantes, las relaciones frías, y no digamos ya las hostiles, provocan niños más inestables y que “se quieren” menos. Tocar al bebé es clave para su desarrollo, y una fuente de beneficios para todos.
- Digamos a nuestros hijos cuánto les queremos. Es fundamental, no sólo que te quieran, sino que te lo hayan hecho saber. A mis hijas, desde que son bebés, les digo que les quiero, mucho, algo que en pocas ocasiones había dicho antes y que es absolutamente saludable y recomendable. Sobre todo, porque pronto ellos nos devolverán sus “te quiero”.
- Hagamos valoraciones positivas sobre ellos. Cualquier actuación, trabajo, palabra, tiene una parte positiva. Esto lo he aprendido en las clases con mis alumnos. Siempre tienen algo bueno que hay que potenciar. Si nos detenemos a destacar los aspectos negativos, los “hundimos”. Hay que evitar etiquetar a las personas con términos peyorativos (“malo”, “vago”, “desordenado”...) porque estas definiciones acaban aplicándoselas ellos mismos, y creyéndoselas, sin hacer nada por cambiar. Es mejor destacar lo positivo (tampoco exagerando) y reducir la importancia de los otros factores, sin omitirlos: se puede mejorar.
 - Elogiemos sus habilidades concretas, y también su aspecto o cualidades físicas destacables, originales, diferentes… De este modo sabrá defenderse de posibles “ataques” en este sentido, y no dar demasiado importancia a los que otros niños puedan decirle.
- Prestemos atención a nuestros hijos en todo momento, aunque no nos lo pidan. Muchas veces el reclamo por su parte es porque se sienten “desatendidos” en algún momento, aunque no sea así. Si no nos reclaman atención, la recibirán encantados. A todos nos gusta saber que se fijan en nosotros.
- Un modo de prestarles atención es compartir con ellos sentimientos y preocupaciones, comunicarnos intensamente, buscar intereses comunes…
- Debemos ayudarlos a proponerse objetivos personales y a conseguirlos, aunque la no consecución de éstos no ha de ser entendida-explicada como una derrota sino como una paso más de aprendizaje.
- En relación al punto anterior, y como ya hemos comentado al hablar de los juegos, hay que explicarles que no siempre se gana y que hay que saber perder o conformarse, sin dejar de lado el interés y esfuerzo por mejorar.
- Dejar de lado los castigos, que son un método poco educativo y destruyen la autoestima, especialmente en los más pequeños que no entienden lo que ha pasado, sólo perciben el daño físico o moral que reciben.
Pronto seguiremos con estos consejos para mejorar la autoestima de nuestros hijos, algunos más fáciles de conseguir que otros, pero siempre al alcance de nuestra mano para verlos crecer felices. Más información | Aepap, Consumer Fotos | www.photographybyjoelle.com y basibangeten en Flickr-CC En Bebés y más | Punset: Cinco consejos para hacer de un bebé un adulto capaz y feliz, Fomentar en el niño la autoestima constructiva, no la destructiva, El vínculo entre padres e hijos es clave para la autoestima 
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