Seguimos repasando los nuevos estrenos que nos está trayendo la parrilla americana de otoño. En este caso nos toca hablar de ‘Detroit 1-8-7’, un nuevo drama policial que nos llega de la mano de la ABC. Con él, y después de varios intentos fallidos, la cadena del abecedario pretendía volver a hacerse un hueco dentro del estilo policiaco. ¿El resultado? Una serie genérica, sin apenas nada que destacar y que se podían haber ahorrado perfectamente.
Genérica, ésa es la palabra clave a la que recurriría si alguien me pidiera que describiera ‘Detroit 1-8-7’ y sus protagonistas. Estamos ante un nuevo procedimental centrado en un equipo del departamento de homicidios de Detroit liderado por el agente Fitch, al que interpreta de forma brillante Michael Imperioli (‘Los Soprano’). Fitch, tras varios años de servicio, es un agente de la vieja escuela muy eficiente pero que a su vez está quemado por todo lo que le ha tocado vivir. Tanto el personaje como el sólido trabajo que hace Imperioli es quizás lo único a destacar de la serie.
El problema es que el resto de personajes (y de actores) no están a la altura del protagonista. Tenemos al típico novato que se mete en problemas en su primer día, al típico agente de calle que es ascendido, a la típica agente joven pero dura de pelar, al típico veterano al que le falta muy poco para jubilarse… Todo es típico en ‘Detroit 1-8-7’, hasta los casos que tratan a lo largo del episodio. No soy muy fan de los procedimentales, pero si sus personajes son poco interesantes y por lo demás aporta poco o nada al género…
Técnicamente, la serie desaprovecha también uno de sus principales puntos fuertes: el rodaje a pie de calle en Detroit. Sí, vemos algunos puntos de la ciudad, pero poco más. El hecho de que rueden cámara en mano no consigue darle el suficiente realismo, y que la mayor diferencia con otras series del género sea que, en pantalla, aparecen cartelitos indicándonos qué caso se está trabajando en ese momento, tampoco dice mucho a su favor.
Paradójicamente, la serie originalmente iba a ser diferente. Inicialmente estaba pensada como un falso documental, y de hecho el primer piloto se rodó así. Pero tras un accidente que causó mucho revuelo en el que se vio involucrada la policía real de Detroit cuando se grababa un reality, los responsables de la serie decidieron eliminar por completo ese estilo y pasar a la estructura que pudimos ver en los dos episodios ya emitidos. De hecho, en el primer episodio se ve que alguna escena no concuerda con el estilo general.
¿Y qué opina la audiencia? En este caso, no puede considerase a la serie en la lista de candidatas a ser canceladas, pero tampoco es un éxito. A la cadena no se le ocurrió una mejor idea que ubicar ‘Detroit 1-8-7’ justo después de ‘Dancing with the stars’ (curiosamente, la franja horaria que ocupó ‘NYPD Blue’ en su época). Puede que el reality de los famosos bailarines tenga mucha audiencia, pero no es precisamente la que se interesaría por una serie de este tipo. De ahí a que, de momento, ‘Detroit 1-8-7’ resista con algo más de 9 millones, pero pierde más del 50% de audiencia que retiene ‘Dancing with the stars’. Habrá que ver cómo evoluciona esta cifra para sacar conclusiones.
En definitiva, estamos ante otro drama policial más que aporta poco o nada. Imperioli está genial en su papel, pero él solo no puede sostener una serie de este tipo en el que el resto de personajes y actores flojean. Los últimos minutos del primer episodio son lo más destacable hasta ahora, pero con el segundo capítulo nos demuestran que todo ha sido una ilusión temporal y que, en el fondo, lo que vemos es lo que hay. Quizás a los amantes del género les parezca una serie interesante, al fin y al cabo es correcta, pero para mí, viendo lo visto hasta ahora y con la cantidad de series que hay ahora mismo en parrilla, es completamente prescindible. PD: Para los que, como yo, estéis intrigados por el significado del título, decir que el “1-8-7” es una forma coloquial que tienen las bandas callejeras de referirse a los asesinatos en Estados Unidos.
‘My Generation’ es una de las apuestas de ABC que más esperaba para esta nueva temporada televisiva. Es una mezcla entre documental y ficción que narra la historia de un grupo de compañeros de instituto. En la ficción, un grupo de gente graba un documental a estos compañeros cuando dejan el instituto, les preguntan cómo creen que será su futuro, que esperan de él, ... y los muestra 10 años más tarde. La promoción parte en el año 2000 y posteriormente vemos sus vidas en el 2010. Todo ha cambiado una década después, algunas cosas para bien, otras para mal.
El arranque me ha gustado. Creo que la serie tenía potencial, y digo tenía porque la primera mala noticia de todo esto es que ya ha sido cancelada tras la emisión de su segundo episodio. ¿El motivo? Baja audiencia. Una pena, puesto que el producto no es malo, o eso considero yo. No obstante, al menos podemos disfrutar los dos episodios que han sido emitidos y no se sabe si lo que queda grabado será colgado por ABC. Está claro que si se sobrepasa determinado umbral de seriedad en la ficción, la audiencia da pega el cambiazo.
Lo más interesante de ‘My Generation’ es la forma en la que está narrada. Una ficción contada como si fuese un documental. Para ello recurren a la técnica del documental longitudinal, que no es más que lo que hemos descrito más arriba. Grabar a los protagonistas antes y después de un período de tiempo y ver cómo han cambiado sus vidas, en este caso. Es interesante también por la configuración de los personajes: Desde el que arranca con éxito y augura prosperidad segura en el futuro pero su vida toma otro camino, al pobre marginado que continúa llevando una dura vida, la punky que se cambia su forma de ser totalmente o el futuro deportista que decide alistarse al ejército tras los atentados del 11-S.
Un corto período de la historia de EE UU queda bien resumido y parece prometer que se desarrollaría más adelante, pero no va a poder ser. Las interpretaciones me han parecido quizás algo inestables. Ocurre como en todas las series, hay actores mejores que otros pero algo que me ha descuadrado un poco, han sido los reencuentros 10 años después. Poco sorprendentes, poco efusivos... quizás sea una percepción personal por no estar acostumbrado a este tipo de formato documental-ficción.
Una idea interesante que no ha sido apoyada por la audiencia, ni en el estreno ni en la segunda oportunidad en antena. Me quedo con esa interesante mezcla y con algunos personajes cuyas interpretaciones son geniales: Kenneth, el marginado del instituto cuya vida parece continuar estancada en el fondo; y Rolly Marks, el prometedor deportista que acaba en Irak como soldado. Ahora me queda la curiosidad de saber cómo tenían pensado avanzar las tramas, ya que todos los personajes se quedan enlazados desde el piloto. Una lástima.
Más de 100 capítulos. 4 años en antena. José Coronado. Época de Carlotti y Lejarza en Telecinco. Son algunos de los datos que acompañan la historia de una de las ficciones más importantes que se han producido en nuestro país, probablemente en la mejor época de la cadena de Fuencarral. Nadie hasta entonces había pensado que de la redacción de un periódico podría salir una serie de televisión, comenzando así en nuestro país una primeriza presentación de las ficciones basadas en los medios de comunicación y de otro tipo de drama.
El experimento salió bien y a día de hoy aún recordamos todos el personaje de Luis Sánz como el responsable de una sección en una importante cabecera, el Crónica Universal (aunque tenía a otros emblemáticos jefes por encima). Actores como Amparo Larrañaga, Belén Rueda, Alicia Borrachero, Álex Angulo, Pepón Nieto o Jesús Bonilla hicieron un trabajo ejemplar que la audiencia supo reconocer. Hoy volvemos a la rotativa del Crónica para revisar su historia.
El éxito de un gran reparto
‘Periodistas’ se desarrollaba en la sección de Local del diario Crónica. Luis Sánz (Coronado) era el jefe de esta sección. La serie forma parte de uno de los grandes proyectos del productor Daniel Écija, probablemente el segundo más grande tras ‘Médico de Familia’, por ese entonces. Eran ficciones profesionales, que sin embargo atraían a toda la familia. Creo que el gran secreto continúa siendo el de siempre: grandes actores que tenían papeles para recordar. José Coronado interpretaba un papel de jefe autoritario pero de “buen rollo”. Su cuadro de relaciones con los personajes era muy amplio, pues siempre se llevaba bien con todo el mundo pese a su conocido mal carácter de vez en cuando.
En su entrada al Crónica conoció a Laura, la subdirectora del periódico encarnada por Amparo Larrañaga. Ella era anteriormente la encargada de la sección de Local, por lo que mantuvo una buena relación con Luis e incluso llegaron a tener un hijo en común, Diego. Durante muchos episodios forman un gran ejemplo de URST. Grandes papeles tenían también Álex Angulo y Maria Pujalte, como el matrimonio formado por Blas y Mamen, redactor jefe y secretaria de Local. Una entrañable pareja de la serie que dio para muy buenas escenas.
Podríamos escribir párrafos y párrafos sobre todos los personajes de esta serie… Otros que guardo bien en el recuerdo son los fotógrafos, los becarios, algunos redactores y el portero del Crónica. Pepón Nieto como Jose Antonio, el becario que metía la pata constantemente; Willy, el fotógrafo ligón que acabó marchándose a EE UU por una oferta de trabajo en National Geographic; o Alicia Borrachero y Belén Rueda interpretando a Ana y Clara como redactoras del periódico… Y el mítico conserje Herminio, que estaba para cualquier cosa siempre que lo necesitaban. La cafetería que había debajo del periódico era clave para la serie: un lugar donde nacían buenas y malas noticias, y donde se pasaban las horas jefes y redactores. No podía llamarse de otra manera que La Tertulia.
Aventuras y desventuras para historias entrañables
Las tramas de la serie avanzaban correctamente. Los personajes evolucionaban y se establecían un montón de conexiones entre unos y otros que daban la sensación de que toda la sección de Local era una gran familia. Esto en gran medida estaba provocado por la configuración de los personajes y la humanidad de muchos de ellos, como por ejemplo, el Chasky. Huérfano desde muy pequeño, casi como un hijo para Luis y prácticamente redactor del Crónica, pese a no tener estudios. Su vida precisamente no le sonreía y en muchas escenas recuerdo ver cómo lo pasaba mal personal y profesionalmente.
Quizás todo este punto de familiaridad y cariño, por muy ñoño que suene fue lo que hizo compartir un éxito muy similar al que tuvo ‘Médico de Familia’, también de la factoría Écija, y producción con la que tiene un montón de factores en común. Un concepto de televisión que triunfaba en la segunda mitad de los años 90, para luego dar paso a una televisión más individualista respecto a personajes de ficción. Hace pocos años repusieron la serie en el antiguo Telecinco Estrellas y FDF, de hecho no sé si siguen reemitiéndola. Se hace curioso ver cómo las cosas han cambiado tanto en tan poco tiempo, puesto que la serie tiene una década y ya se hablaba de forma extraña sobre hackers, backups y una “ADSL que ya verás lo rápido que va”:
‘Periodistas’ fue cancelada en 2002. La llegada del reality show a España y especialmente a Telecinco, haría que la cadena comenzase a hacer otro tipo de televisión. La audiencia de las ficciones bajó y especialmente la de ‘Periodistas’, quienes cerraron la redacción del Crónica con una media de 3 milllones y medio de espectadores y algo más de 21% de cuota de pantalla durante su última temporada. Recaudaron 10 premios y 9 nominaciones en multitud de categorías a lo largo de toda la historia de la serie.
Los actores encontraron multitud de caminos y continuaron cosechando éxito. José Coronado fue uno de los que más éxito tuvo, y la mayoría de ellos continuaron en producciones de Globomedia en las que tuvieron grandes papeles. De hecho, años más tarde cancelada la serie, José Coronado volvió a interpretar el papel de Luis Sánz en un cameo en ‘Los Serrano’.
Una serie que hizo historia en una buena etapa de nuestra televisión.
‘The Big Bang Theory’ ha demostrado su eficacia también en la noche de los jueves. La serie sigue manteniendo a su audiencia en el inicio de la cuarta temporada pero también conserva el nivel al que estamos acostumbrados y por el que me hice fan de esta serie. Las locuras de este grupo de científicos unidas a la cordura de la chica de al lado proporcionan grandes dosis de humor que espero que se mantengan por mucho tiempo.
Hablar de ‘The Big Bang Theory’ es hablar de Sheldon Cooper, no porque a Jim Parsons le dieran el merecidísimo Emmy al mejor actor de comedia, si no porque la serie está irremediablemente centrada en su personaje. Y, por lo que hemos visto de la nueva temporada, eso no va a cambiar a corto plazo. No me importa el protagonismo que ha alcanzado Sheldon porque creo que es un personaje brillante que recordaremos mucho después de que la serie termine. En tan sólo dos episodios le hemos visto queriendo tener un hijo y convertido en un robot casero ante el miedo de morir antes de poder convertirse en uno de verdad. Las dos ideas han acabado en situaciones surrealistas pero sin duda la mejor de ellas ha sido su primera cita con lo más parecido a una novia que ha tenido nunca.
La cita de Sheldon con Amy Farrah Fowler en presencia de Penny ha sido uno de los momentos más divertidos que nos ha regalado la serie y ha demostrado que el personaje interpretado por Mayim Bialik encaja perfectamente en la comedia. Me gustaría que Amy apareciera de forma más regular en esta nueva temporada, ya que creo que su relación con Sheldon nos podría dejar momentos memorables.
Para el resto de personajes también tengo elogios, o al menos para la mayoría de ellos. Me gusta Penny porque creo que ella es un reflejo de quienes vemos la serie y es un contrapunto necesario para que se evidencie aún más lo absurdo de algunas situaciones. Me gustan Howard y Raj porque se complementan bien con el resto de personajes (otro de los puntos fuertes del inicio de la nueva temporada ha sido el aparatoso incidente de Howard con una mano robótica). Pero de todo el reparto es por Leonard por quien siempre he sentido menos simpatía y creo que esta cuarta temporada debería servir para que el chico enamorado de su vecina deje de dar pena allí por donde va.
Esta cuarta temporada estará marcada por la ausencia de Penny en algunos capítulos, ya que la actriz Kaley Cuoco se ha roto una pierna en un accidente y estará varias semanas de baja. No sabemos cómo explicaran su inminente salida y si esto afectará a las tramas ya previstas. Pero lo que sí sabemos es que el espíritu de ‘The Big Bang Theory’ se mantiene hasta la fecha y tanto guionistas como actores tienen ganas de seguir dando guerra para hacernos reír.
Todo lo que ‘Fringe’ ha venido contando desde el principio culmina, de algún modo, en el inicio de esta tercera temporada. El Patrón, el manuscrito ZFT, los experimentos de Belly y Walter, el rapto de Peter, las habilidades de Olivia, las consecuencias de que Walter cruzara al otro universo… Todo se encamina a la guerra entre las dos realidades, la guerra que Walternate lleva planeando mucho tiempo y que está desarrollándose aunque nuestros protagonistas no se den cuenta, por ahora. Tras habernos introducido al final de la segunda temporada en el otro universo (Tierra 2), ahora vamos a alternar uno y otro porque, no nos olvidemos, nuestra Olivia se quedó atrapada allí y BOlivia se infiltró en nuestro mundo con una agenda que, de momento, no está clara.
Solamente con ese intercambio, todo lo que nos vayan a mostrar en la pantalla a partir de ahora cambia radicalmente. Aparte de Walternate y Broyles 2, nadie más sabe que la Olivia con la que están tratando no es la que ellos conocen, pero nosotros sí estamos al tanto, así que las historias autoconclusivas que cuenten a partir de ahora van a estar revestidas de ese conocimiento, de esa tensión por saber si las van a descubrir, si Charlie 2 o Peter se darán cuenta del engaño. Los guionistas han afirmado que, contando historias de uno y orro lado, pretenden conseguir que nos identifiquemos también con los personajes de Tierra 2 y que llegue un punto en que nuestras lealtades no sean tan claras, que empiezo a sospechar que les va a pasar también a los personajes de ambos universos tarde o temprano.
Estos dos primeros episodios se han centrado en mostrarnos qué está haciendo cada una de las Olivias, algo que también forma parte del plan de Walternate. Se dedica a experimentar con Olivia, a convertirla en BOlivia para, seguramente, intentar aprovechar sus habilidades, pues sabe que ella consiguió cruzar de un universo a otro sin haber averiguado aún cómo. Fue un inicio de temporada tenso, emocionante y que nos dejó con ganas de ver más del otro lado, de ver qué se propone Walternate y si conseguirá mantener en secreto que las Olivias intercambiaron sus lugares. Desde luego, nuestra Olivia va a pasarlo mal allí, y de momento parece haber “desaparecido”, convertida en otra persona. ¿Podrá aquel taxista (que para mí siempre será Bubbles en ‘The Wire’) rescatarla?
Pero claro, si pasamos más tiempo en Tierra 2, nos perdemos el doble juego que se trae BOlivia entre manos. Intenta comportarse igual que Olivia, estudiando grabaciones suyas para copiar su modo de hablar y de moverse, porque parece que su objetivo es, de algún modo, convencer a todo el equipo de que estudie las piezas de la máquina del Juicio Final de Walternate que están ocultas en nuestro Universo. ¿Por qué? Ya sabremos la respuesta a esa pregunta. Mientras Olivia está siendo manipulada en Tierra 2, BOlivia controla perfectamente todos los hilos de la operación en nuestro lado, sirviéndose de Newton para conseguir sus propósitos y reunir las piezas que faltan. Da la sensación de que va a manipular al equipo (a Peter ya lo tiene en el bote) para que hagan lo que ella quiera. Qué es eso, ya se verá.
Eso sí, ver las sutiles diferencias entre las dos Olivias está siendo realmente interesante de ver (y aquí hay que darle crédito a Anna Torv por hacerlas fácilmente reconocibles sólo por el modo en el que se mantienen erguidas). Olivia es más seria, más reservada y contenida hasta el punto de nunca haberle dicho a Peter, por ejemplo, que le gustaba una determinada canción, mientras BOlivia es un poco más abierta, más segura, no tiene miedo de reafirmarse como la persona que tiene la autoridad y se divierte genuinamente con lo que hace. Seguramente, es como habría sido Olivia si Walter y Belly no hubieran experimentado con ella, y si su madre no hubiera muerto y si John Scott no la hubiera traicionado. Es algo parecido a lo que ocurre con Walternate, que es como habría sido Walter si no hubiera acabado internado en el psiquiátrico.
Las decisiones que no se toman, las oportunidades que se pierden, las lealtades personales, la fidelidad a la identidad propia o su descubrimiento van a ser temas que esta tercera temporada de ‘Fringe’ va a tocar a veces, es cierto, recordando un poco a ‘Alias’ (no en vano, medio equipo trabajó antes en esa serie). La telaraña tejida en la serie, y la continua evolución de sus personajes, le ha dado un salto cualitativo importante desde sus inicios, cuando las quejas de que era demasiado fría y grandilocuente eran comunes. Si la estratagema de alternar un universo y otro les sale bien, volverá a dar otro salto importante, y yo tengo mucha curiosidad por ver hasta dónde puede llegar. Promete ser un viaje de todo menos aburrido.
P.D.: Sé que ya hay gente preocupada porque la audiencia de los dos primeros episodios no fue buena. Con ‘Fringe’, hacer estas cábalas tan pronto no conduce a nada. El año pasado tuvo audiencias bastante preocupantes hasta después del parón que Fox hace por los playoffs de la liga de béisbol, a mediados de este mes, y después empezó a recuperarse lentamente y acabó renovada. Aún es muy pronto.
Sigue la ronda de pilotos en las cadenas estadounidenses, y de nuevo es FOX la protagonista. Tras dar la orden de grabar un episodio piloto de ‘Alcatraz’, con J.J. Abrams a la cabeza, ahora le ha tocado el turno a ‘Connected’, una comedia familiar sobre dos familias unidas gracias a la relación de pareja que mantienen dos de sus hijos adolescentes. Sobre la trama de la serie, nada más se sabe.
Detrás del rodaje de este capítulo piloto se encuentra Nahnatchka Khan, productor ejecutivo de ‘American Dad’ también para la FOX, por lo que quizá de aquí podamos sacar algo medianamente potable. Cualquiera que haya visto un capítulo de ‘Padre Made in USA’ (como llaman aquí a la serie) habrá visto las cotas de surrealismo y comedia, en ese orden, que es capaz de alcanzar, por lo que algo parecido con actores de verdad podría resultar interesante.
El problema es que al calificarlo como “comedia familiar” va a resultar difícil que sean políticamente incorrectos. Tras el triunfo de ‘Modern Family’, vemos que cada vez aparecen más comedias de este estilo con familias unidas por alguna circunstancia; ahí tenemos a ‘Better with you’ en ABC o incluso ‘Raising Hope’ en la propia FOX, de las que os hablaremos en detalle durante los próximos días. Esperemos que no sea más de lo mismo, porque de “ficción para toda la familia” estamos ya bien servidos, gracias.
Ayer estrenó Cuatro la nueva temporada de ’21 Días’ sin Samanta Villar frente a la cámara. Para algunos, un favor; para otros, una buena pérdida. Samanta dejó el programa por razones muy comprensibles. Vivir 21 días de cada mes trabajando en situaciones complicadas, experiencias fuertes y todo lo que conlleva la producción de este programa es francamente complicado. Según ella no tenía tiempo para desarrollar mejor su vida personal y es una decisión muy lógica para dar paso a otras experiencias profesionales y personales. Cada trabajador tiene una vida.
No obstante, hay que reconocer que Samanta Villar se ha creado casi un personaje al frente del programa, pese a que podamos estar más o menos de acuerdo con su estilo. El relevo ha sido cogido por Adela Úcar, una periodista de la que ya nos habló David hace unos meses y que en mi opinión, ayer se estrenó por la puerta grande. Dejándonos de formalismos sobre el periodismo y la televisión, ‘21 Días’ es un gran formato televisivo que se puede disfrutar bastante.
La nueva reportera es más natural y dinámica que Samanta Villar. Parece más vocacional, más trotamundos y más dispuesta a vivir cualquier tipo de experiencias para reflejarlas en su programa. Esto lo demostró anoche con su ’21 Días en el vertedero’; un impresionante programa hecho en La Chureca, el mayor vertedero de Nicaragua y probablemente uno de los lugares más míseros del mundo. Alrededor de él viven unas 250 familias en chabolas. Adela se quedó 21 días viviendo en esas chabolas con una de las familias y trabajando con ellos para vivir en primera persona cómo es su forma de ganarse la comida diaria.
Un programa de 10, muy impactante y real. Nada de sobreactuaciones, ni exageraciones. Como espectador me convence el cambio, aunque hubiese preferido ver cómo se las apaña un hombre en lugar de una mujer frente a este tipo de reportajes, pero sólo por probar el cambio. Este ’21 Días’ estuvo lleno de historias personales, algunas casi tan fuertes como la de Marlene, la mujer de aquella historia de la mina. Es impresionante la vida que llevan las personas que viven en La Chureca; el robusto coraje de La Moncha, una madre de familia de 16 hijos, viuda; lo poco que le importan las personas a los basureros que llevan la basura al vertedero, ... y mucho más. Todo muy bien relatado.
Se pueden obtener muchas conclusiones del programa de anoche. Por la parte que le toca a Cuatro creo que hicieron una buena apuesta. A algunos no les convencerá Adela Úcar, puesto que es distinta del estilo de Samanta, quien ya tiene otro proyecto. Es diferente y no resulta sobreactuada. Tan real e involucrada en la historia como que sobrevivió a la picadura de un alacrán y no acudió al hospital, aunque en ciertas secuencias creo que intenta imitar un mínimo estilo de Samanta. Y de cualquier manera, hay que ser un gran profesional para ponerse frente a la cámara en una producción como ésta y vivir lo vivido, algo común a ambas presentadoras.
La clave no obstante está en tener un estilo personal y mostrar la vivencia como tal, para hacer creer a la audiencia. La prueba: el programa convenció para bien, y además marcó ayer un 10,7% de share.
Yo siempre he tenido la sensación de que cada vez que alguien en algún despacho casposo o sala de reuniones de alguna productora o cadena sugería rescatar alguna serie del pasado y hacer un remake o similar, un gatito muere. Así pues cuando la CBS anunció el deseo de traer del cementerio de las series a ‘Hawaii Five-O‘, una de las series míticas de los setenta, le dediqué una oración al gatito desconocido.
Bromas aparte la verdad es que me empecé a interesar por esta nueva serie, renombrada ‘Hawaii Five-0‘, cuando supe que los responsables de la serie serían Roberto Orci y Alex Kurtzman, el dúo dinámico responsable de la imprescindible ‘Fringe‘. Y aunque la involucración de Peter M. Lenkov como showrunner me daba algo de miedo, me puse a ver tranquilamente el piloto de ‘Hawaii Five-0’. Y la verdad es que supuso una sorpresa bastante grata.
La historia gira en torno al teniente comandante Steve McGarrett (Alex McLoughlin) que, durante el traslado de un prisionero de alta prioridad en Corea del Sur, recibe una llamada telefónica de su padre, Jack. Está secuestrado por el hermano del terrorista cautivo el cual amenaza con matarlo si no libera a su hermano. El padre de Steve es asesinado y cuando este va a Honolulu para el funeral se encuentra con la gobernadora de Hawaii la cual quiere que lidere una fuerza especial para investigar la muerte de su padre y limpiar Hawaii de los chicos malos.
Esta fuerza policial tendrá carta blanca y privilegios y actuará independiente de la policía, ya que esta tiene demasiada corrupción como para encargarse del tema. Aunque Steve es reticente, acepta y comienza a formar este grupo de choque con Danny Williams (Scott Caan) el policía asignado al asesinato de Jack, Chin Ho (Daniel Dae Kim) un hombre de confianza de su padre que ha sido recientemente expulsado del departamento y la prima de este Kono Kalakaua (Grace Park).
Así es el elenco principal y esta fuerza de choque desprende mucha complicidad entre ellos, algo importante en una serie de estas características ya que es un elemento fundamental para que la serie funcione. Sin embargo considero que es algo en lo que el piloto falla. En el piloto Steve forma la fuerza policial en un chasqueo de dedos y a medio minuto trabajan todos como un equipo. He echado de menos unas pocas escenas dedicándose a cómo se forja el equipo una vez formado.
‘Hawaii Five-0’ es, sobre todo, una serie de acción que recuerda a las de antaño. A mucha gente le recuerda más ‘Corrupción en Miami’ que a la original, sobre todo debido a la dinámica de la serie. Es entretenimiento puro y duro, una serie para ver cuando tienes un hueco libre y te apetece un poquito de acción y deleitarte los ojos con los paisajes del estado de Hawaii.
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